martes, 24 de enero de 2017

La La Land

  • Puede contener Spoilers

Soy un amante de los musicales y ya de entrada sabía que sí o sí terminaría viendo La La Land en el cine en cuanto pisara el suelo de mi ciudad. Sin embargo, así como soy un enamorado del género, soy muy exigente con él y normalmente intento ir sin expectativas para no sufrir decepciones brutales.

Debo decir que La La Land me era algo completamente ajeno y, por lo tanto, tenía cautiva mi curiosidad. Normalmente estamos acostumbrados a ver musicales que pasan del escenario a la pantalla grande y a atravesar por la inevitable comparación entre el oficio teatral y su metamórfosis a la pantalla grande. Pero La La Land prometía una experiencia sin precedentes.

De más está decir, una vez pasados los Golden Globes y las nominaciones de la Academia, que es una película que está hecha para ganarse el corazón de la audiencia y el ojo de los críticos.

Heredera del cine viejo y, mejor aún, de los musicales viejos, La La Land rinde un importante tributo a la época dorada del cine donde los musicales tenían un lugar valorado por su aporte cultural de ofrecer una experiencia artística completa al espectador: danza, música, actuación… el musical fue (y sigue siendo) el pináculo de las artes escénicas en su mayor extensión.

La cinta y su director hacen gala de un amplio conocimiento musical clásico, haciendo guiños muy evidentes a grandes cintas clásicas como An American In Paris, Grease, Singing In The Rain, Sweet Charity y West Side Story, de forma sutil pero sin pasar desapercibidas para el ojo versado en esta época del cine americano. No sólo eso, la influencia de esta época clásica en la cinta no sólo es evidente en el préstamo de cuadros y secuencias específicas, sino que incluso impregna al know how de los realizadores: la cámara parece entender de coreografías y bailar junto con los actores, como si hubiera sido manejada por el mismo Gene Kelly, demostrando que no sólo Rob Marshall sabe como traducir la danza a la dirección.

La La Land es una película que describiría hermosa en más de un sentido. Cuadros bien planificados y un diseño de producción que presume su punto fino. Cada toma, cada movimiento es una pequeña composición artística en sí misma con vibrantes colores y movimientos que adornan una de las estrellas principales del film: la música.

Como el mismo personaje de Sebastian dice: “el jazz está en agonía y debemos salvarlo” y esa es la máxima que le da un raison d’être a cada pieza que compone la cinta. Si bien el argot del jazz es básico y la variedad (tan inmensa en el género) se limita a unos pocos estilos centrales, el soundtrack no deja de ser un leitmotiv gigantesco que conecta cada punto de inflexión del trama, llevando de la mano a la audiencia, sin que esta lo sepa, de emoción en emoción, siguiendo el camino que el mismo texto quiere que sigas.

La La Land tiene casi en su totalidad piezas musicales originales, las cuales denotan, a diferencia de otros musicales escritos directamente para el cine, un verdadero conocimiento de las estructuras de la época clásica y la forma más tradicionalista de hacer el musical: transiciones suaves pero evidentes, despliegues de energía mientras avanza la historia y momentos de conexión con la audiencia, discretos pero seductores.

A pesar de esto, algo que me dejó con un gran sabor de boca es que, pese a toda esta apariencia tradicionalista y clásica en la forma del producto, existe un fondo que también tiene su lado revolucionario. La La Land rescata los modos clásicos, modernizándolos lo suficiente para hacerlos adecuados para una audiencia que, poco a poco, se ha ido alejando del género pero no demasiado que pierda la corazón de su conexión con la nostalgia del pasado.

Tenía mucho tiempo que no veía un musical nuevo tan bien logrado y orquestado desde que Baz Lurman creó Moulin Rouge! (al cuál también hay referencias) y es un gran repunte para revivir y restaurar la posición de honor del género del cine musical, especialmente de intentos apreciables, pero no completamente exitosos como Into The Woods y Les Miserables.

El cast está elegido con un cuidado excepcional, considerando no sólo las habilidades y perfiles actorales que requieren los personajes, sino la demanda musical y visual. Emma Stone crea un personaje memorable y muy humano que logra generar una gran empatía con el espectador. Si voz aterciopelada y aún en formación es una calidad casi moldeada para su personaje de la ingenue que busca abrirse poco a poco espacio en un mundo artístico al que aún parece no poder alcanzar. Ryan Gosling tiene una presencia aún más fuerte que la de ella, convirtiéndose en un personaje del que la audiencia no puede evitar enamorarse, pese a sus rasgos obsesivos y compulsivos. Gosling demuestra un sorprendente dominio vocal para las piezas de jazz y una inesperada tesitura que acompaña idealmente la personalidad de su personaje. Ambos protagonistas logran un desempeño que supera por mucho los requisitos de sus personajes.

Si bien la historia nos muestra un film romántico con estructura muy clásica, es refrescante tener el giro dramático final en que ambos personajes no terminan juntos. Esto, si bien no es del todo predecible, se anuncia constantemente a través de la relación simbólica que posee la historia con las estaciones del año. El que Mia y Sebastian no terminen juntos es, por supuesto, una lástima para el espectador que ha aprendido a amar a la pareja desde que los ve bailar en el universo reflejado del observatorio, pero es una conclusión lógica que genera sabor agridulce que el jazz de la cinta ha estado mostrando desde las primeras secciones. City of Stars es una de esas melodías que se convierten en éxito instantáneo y para aquellos que saben leer adecuadamente entre líneas, es el guiño simbólico que anuncia el final inminente.

De más está decir lo merecidos que son sus premios y nominaciones, ya que La La Land se las ha arreglado para darnos una producción memorable que seguramente atesoraremos durante muchos años. No tengo miedo de decir que se convirtió al instante en mi nueva película favorita ya que logró mezclar de forma perfecta, mi alma clásica con mi nata rebeldía moderna.

Gracias.




Ficha Técnica:

La La Land (27017)
Dir: Damien Chazelle
Música: Justin Hurwitz

Gilbert Films

Summit Entretainment

jueves, 30 de julio de 2015

Pixels

Sin duda, parece que el cine se está sumando a esta nueva moda nigromántica de revivir muertos y recurrir a los años pasados (los bonitos oldies) para la construcción de nuevas historias de entretenimiento masivo comercial. ¿Está mal? No en esencia, el problema se encuentra en la ejecución. Con el regreso de zombies como Jurassic World, Misión Imposible, Terminator y demás, el cine nos ha regresado a la última parte del siglo XX, muchas veces sin considerar que el público que tenía en ese entonces es muy diferente al de ahora.

En esta ola de lo oldie surgió Pixels, una película que cuenta la historia de la humanidad siendo atacada por un grupo desconocido de alienígenas, quienes utilizan viejos videojuegos de arcadia para su campaña de destrucción de la Tierra.

La cinta es la más reciente locura de Adam Sandler, bajo el mando directivo de Chris Colombus. En lo personal no aprecio las películas de Sandler: el excesivo niñerismo, la comedia fácil, el argumento bobo y lo predecible del elenco suelen acabar con mi interés en los primeros 5 minutos de la cinta; sin embargo, Pixels logró algo interesante y les explicaré por qué lo creo así:

En contraste con otras producciones de Sandler, aquí el texto es muy mesurado y sabe usualmente liberar la comedia, el avance de la trama y el poco, pero consistente, drama de la cinta. Es sin duda una película hecha para entretener y divertir al público, lo cual logra adecuadamente combinando un humor bastante blanco (en contraste con otros trabajos achacados a este cast) con secuencias de acción, animadas con destreza. Si bien entretener es lo único que logra bien.

Este no es un texto con verdadera complejidad dramática; el trabajo de dramaturgia y especialmente la curva de personajes es bastante estática; aún así, no se vuelve trivial sino que explota el tipo adecuado y necesario de simpleza: justo en el punto clave del entretenimiento, sin caer en la mediocridad.

Referente a los personajes, es una lástima ver el desperdicio dramático de muchos de los individuos construidos en el texto. Si bien la mayoría de estos están hechos en masa en la fábrica de clichés arquetípicos, creo que muchos pudieron tener un mejor desarrollo dramático al momento de la ejecución artística. Como era de esperar, el personaje de Sandler es quien tiene la moderada y predecible resolución emocional preferente (aún cuando vemos una ya tan conocida actuación Sandler con pocas novedades), dejando los demás personajes en un segundo plano con poco o nulo desarrollo dramático. Peter Dinklage es, para mí, el actor que mejor dominio muestra de su personaje y ofrece los matices más aplaudibles dentro del elenco. Por otra parte, también es triste ver el desperdicio de grandes actores cómicos como Jane Krakowski en personajes monodimensionales y, sinceramente, prescindibles.

Los dos verdaderos grandes aciertos de Pixels son: su selección de segmento de mercado y la integración de los elementos visuales nostálgicos a la cinta.

Pixels es un film de geeks para geeks, con uso maestro de la moda actual en que el geek tiende a ser el centro de la historia, el nuevo tipo de héroe, el protagonista que le habla a una sociedad cada vez más metida en la tecnología y el entretenimiento. Yo disfruté mucho la cinta, pero alcanzo a notar que es en gran parte por el gaymer que llevo en el corazón. ¿Es una película entretenida? Sí, seguro para todo público, pero hay un segmento que realmente la disfrutará y se apropiará de ella para su argot popular y ese es el segmento al que hay que direccionarla; para el resto, será sólo una cinta más. El lenguaje, las bromas y los personajes están seleccionados con una idea clara de a quién va dirigido el mensaje; lo cual prueba que un excelente trabajo de mercadotecnia puede parchar las áreas dramáticas en las que el producto no sobresale, logrando que la audiencia las pase por alto sus amplias deficiencias.

Por otra parte, la integración de la nostalgia es acertada. Yo ya hablé en otra entrada acerca de Jurassic World y de sus aciertos narrativos; pero si hay algo en lo que falló monumentalmente es en la renovación de un texto tan viejo como los dinosaurios. Para aquellos que vieron las películas originales de Spielberg (que es, al menos, el 70% del mercado meta de la cinta), Jurassic World no les ofreció nada nuevo; fue una retroalimentación masticada de la misma historia que las anteriores... uno esperaría que ya hubiéramos aprendido la lección. Esta es la tendencia normal con revivir muertos hoy en día: no existe un aporte nuevo, no hay una propuesta original, nos alimentan con los mismos textos y olvidan que ya no lo vamos a pasar por alto, maravillados por la animación del dinosaurio, puesto que es algo que ya vimos varias décadas atrás... el público pide más.

Pixels, en cambio, es la prueba de que puedes tomar elementos viejos (juegos de arcadia y la trama a lo “El Día de la Independencia”) y crear una propuesta original que, en mayor o menor medida, ofrezca al público algo que no se espera y de lo que realmente puede apropiarse para un futuro.
¡Ah claro, y ver a Sean Bean no morir en una cinta, fue algo liberador!

En conclusión, la película es recomendable como entretenimiento y posiblemente alcance a rascar un poco el estatus de culto en círculos muy muy muy específicos, pero no es una gran película ni una obra de arte por sí misma (tal vez con la excepción de la animación)... para mí: un 6 ó 7, de esas películas que apenas si alcanzan a no reprobar. Aún así, ¿quién dice realmente que todo debe ser sofisticado? A veces lo único que necesitamos es un poco de entretenimiento simple, pero bien ejecutado, para acompañar las palomitas jumbo.

Quiero hacer una última nota: la selección de música no me gusto: entiendo la relevancia a la época, pero estoy comenzando a cansarme de escuchar las mismas piezas siempre que me regresan a esa época.

Ficha técnica:
Pixels (2015)
Dir: Chris Colombus
De: Tim Herlihy
Columbia Pictures

miércoles, 1 de julio de 2015

Intensa Mente (Inside Out)

Tengo mis libros de Freud y Jung a un lado mientras escribo esta reseña, pues son necesarios para analizar la extensa complejidad simbólica de lo que, para muchos, aparenta ser una película para niños.

Intensa Mente es un film de Disney-Pixar que explora de manera lúdica las dimensiones interiores de la mente y el desarrollo emocional humano, pasando sólo por encima de la creación de la identidad personal y posándose mayormente sobre el desarrollo de la psique durante la infancia y las fijaciones personales que llevan a un proceso de madurez adolescente. En la cinta se humanizan cinco emociones humanas: alegría, tristeza, desagrado, miedo e ira, matizados por diferentes formas alienadas de estas, ejemplo: egoísmo, piedad, vergüenza, supervivencia y pasión, entre otros. La historia explora la mente individual y el proceso de desarrollo de una niña de 12 años llamada Railey, visto desde diferentes perspectivas: el mundo material, el interior subjetivo de la cabeza de Railey y la visión de sus emociones humanizadas.

Cuando me entraron las ganas de ver esta película, muchos me decía: “es la mejor película de Pixar”. Para mí que soy un gran admirador del trabajo narrativo, cinematográfico y estético de piezas como Wall-E y Up, esta aseveración me implicaba demasiado y mis expectativas de la película no eran muchas. ¿Por qué? El juicio acelerado, posiblemente, ver las emociones hechas personaje en una estética tan predecible me pintaba un perfil no tan alentador; sin embargo, sí tenía el interés de sentarme a divertirme un rato.

Sin embargo, el film fue una gran sorpresa, sobrepasó mis expectativas de una manera victoriosa (si bien no eran tantas) y me convenció del juicio que recibí antes de verla: la mejor película de Pixar hasta el momento.

Intensa Mente indaga en niveles de conciencia y profundidad que ninguna otra película de Pixar ha hecho, con una cercanía tal que le habla directamente al espectador, sin adoctrinarlo, sino reflejándolo, en una narrativa nueva que no necesita villanos, ni héroes, sino el proceso que atravesamos todos, describiendo un viaje del héroe en el que no existe ser humano que no pueda relacionarse.

La historia central, la excusa del film, es en efecto una narrativa dulce, muy Disney, con sus risas y su llanto; sin embargo, el verdadero valor de Intensa Mente se encuentra más allá de eso: está en el meticuloso cuidado de los detalles y la simbología, en pro del producto, sin sacrificar la apariencia dulce e infantil al proponer discusiones profundas de Freud y Yung.

Yo quisiera resaltar los siguientes puntos, los cuales para mí fueron una gran maravilla:

Surrealismo del inconsciente: la materialización que hace Pixar de los mecanismos complejos que operan la mente en sus diferentes niveles: el ego, el yo, el súper yo y las demás áreas que albergan la identidad, pensamientos y sensaciones del ser humano es verdaderamente admirable. Si bien no del todo impredecible, no sólo hace una analogía ideal entre las zonas, las máquinas y los operadores, sino que lo hace con una estética de ensueño, que parece imaginado por un niño creativo y discutido por un adulto versado. La representación de las esferas como los recuerdos y las islas (Maslow) creadas por recuerdos centrales (nuestras fijaciones) me llenó de emoción.

Personajes pulidos hasta el brillo: los personajes que se involucran en la cinta están redondeados y trabajados hasta el cansancio y no sólo en sus formas esenciales sino en las réplicas de personalidad. Si bien en un primer nivel de análisis y contemplación podemos caer en la monodimensionalidad de las “emociones” (los personajes emociones). Alegría, Tristeza, Desagrado, Miedo e Ira puede que estén, en efecto, moldeados con el cincel del arquetipo pero es comprensible al hacer la conexión de que ellos SON el arquetipo. Los personajes más “complejos”, por otra parte, como los padres de Railey o el amigo imaginario Bing Bong poseen más dimensiones que mantienen una coherencia adecuada no sólo entre ellos como personajes y sus representaciones externas (en este caso internas), sino también con los modelos psicológicos de libro de texto.

Una de las preguntas interesantes en mis discusiones de la película es: ¿por qué las emociones de Railey son seres masculinos y femeninos, cuando los padres poseen puras emociones acordes a su género biológico? Mi resolución al respecto abrió una nueva dimensión de análisis que no había notado en una primera vista del film. Railey, al tener sólo 12 años, está en pleno proceso de construcción de la identidad personal, un proceso que se desdobla entre la niñez y la adolescencia, por ello su identidad no está completamente desarrollada y sus emociones no se parecen del todo a ella, sino que están representadas como las imágenes tipo de lo que Railey ve en el mundo exterior (como Desagrado y Miedo) y en sus propios padres (Tristeza y Enojo).

Maslow, Freud y Yung: la construcción de los abstractos pasillos de la mente se logró, moldeando el funcionamiento de esta de acuerdo a los preceptos de Maslow, Freud y Yung. Las islas de personalidad que nacen a raíz de los recuerdos centrales, no son más que una reformulación de los preceptos de Maslow sobre nuestras necesidades y gustos personales: el nivel vano y mundano, los intereses de personajes, los valores, el sentido de pertenencia y el núcleo central social.
Algo que admiro mucho de Pixar es la sencillez y diversión con la que ve la vida. Películas con mensajes muy complejos se presentan a la audiencia con una simpleza infantil, sin aspirar a la pretensión ni al exceso de “arte” (que si bien tiene mucho, pero no lo ostenta), como se ha vuelto tendencia en últimos tiempos. Una amiga me dijo, mientras discutíamos la película: “Pixar tiene la capacidad de hacer mucho y que parezca fácil y nada pretencioso”, tal vez ese sea el valor central que le da tanta fuerza y tanto éxito a la casa productora.

Los recuerdos centrales son las fijaciones Freudianas que desarrollamos durante los años de la infancia y que son aquellos momentos que nos marcan y moldean de por vida y que pueden bloquearse ante una situación de shock emocional. Me agrada que, siguiendo la idea anterior, la película haya tenido la humanidad de presentar como “recuerdos centrales” momentos tan simples en la vida de la chica ya que así funciona nuestro cerebro humano, cosas que los terceros pueden pensar que no nos son trascendentes, por alguna razón nos causan un gran impacto en la vida.
Yung lo involucra Pixar en la construcción del ensueño, cuando los creadores logran tomar los niveles de pensamiento abstracto y los signos primordiales para convertirlos en secciones de la mente o personajes tan dinámicos como divertidos. Pixar demuestra una destreza y un extremo cuidado en sus simbolismos, por ejemplo:

La caída del tren de pensamiento a causa del hundimiento de la isla de la honestidad. Este hecho denota la desconexión total entre la razón y las emociones. Al caer el último de los pilares morales, se pierde el juicio por la dominación de la ira y se dejan de razonar correctamente las acciones.
La destrucción inesperada de los mundos de fantasía (las princesas, la casa de cartas, la casa de jengibre). Cuando se da un proceso de maduración acelerada, la mente siente y cree tener la necesidad de soltar todo aquello que considera pasado e innecesario en pro de pensar como “grande”.

La aparición y muerte de Bing Bong: la necesidad que resuelven los amigos imaginarios es la de satisfacer un sentido de interacción social y afectiva en el niño, así como ser una proyección externa del uno mismo que necesita dimensionarse para poder comprender en la infancia. Los cues del personaje son exactos: aparece en pantalla cuando Railey se siente sola y desesperada por comprensión, así mismo, desaparece después de ayudar a Alegría, cuando las emociones retoman las riendas y ya no es necesario. Su propósito, como todo amigo imaginario, es ser una guía y guardián del niño y ese es el papel de Bing Bong en la cinta.

Del viaje del héroe al viaje humano:
Yo le adjudico el inmenso éxito de la cinta a una cuestión central muy importante: si bien todas las películas de Pixar logran tocar fibras sensibles en la audiencia: la trascendencia y la muerte (Up), el amor imposible (Wall-E), la búsqueda de la libertad (Valiente) y demás temas, Intensa Mente es la primera que está en un nivel primario de cercanía con la audiencia. El mensaje es tan fácil de adoptar como propio, pues todos atravesamos por eso casi de la misma forma, que es imposible no crear un vínculo de proyección y relación con la cinta.

El público adulto adorará la historia y vivirá una forma sutil y bella de nostalgia, el público joven la encontrará divertida y le despertará la intriga por conocer más sobre el funcionamiento de la mente y las emociones humanas.

Sin duda es una película de 10, ideal para todo el mundo y que encierra tantas emociones (valga el chiste malo) que será imposible resistirla. Pixar una vez más lo ha logrado, en este que es su mejor film hasta el momento, y nos ha vuelto a conmover profundamente, obsequiándonos al menos por dos horas un espacio hermoso de comprensión, melancolía y alegría.

Pocas son las películas en esta época moderna en que me toca ver que el público aplauda de satisfacción al final de la función y esta fue una de ellas.

Ficha técnica:
Intensa Mente (Inside Out) (2015)
Dir. Pete Docter
De: Docter, LaFauve y Cooley
Walt Disney Pictures / Pixar Animation Studios

viernes, 26 de junio de 2015

Dragon Ball Z: La resurrección de Freezer

Existen historias y mundos que te capturan una vez en la vida y se roba tu lealtad para siempre, a pesar de lo que obtengas a cambio de ellos. Algo así es lo que sucede con la franquicia Dragon Ball y la generación que creció con el ánime.

El día de ayer fui a ver La Resurrección de Freezer (a.k.a. Freezer Wears Prada) y me debatí bastante en escribir al respecto porque sigo sin entender completamente qué es lo que vi.

La Resurrección de Freezer está situada después de la derrota de Majin-Boo y de la película anterior: Bills, el dios de la destrucción; pero antes del inicio de Dragon Ball GT. En sí el film es un gran paréntesis en la vida de los personajes donde vuelven a revivir la amenaza de Freezer, quien ha vuelto a la vida gracias a las Esferas del Dragón y ahora es más poderoso (y fabuloso) que antes.

Siendo objetivos: la película es una excusa inmensa para el humor japonés y peleas, peleas, peleas. Carente de todo drama, sin un desarrollo de personajes y, en momentos, sin sentido alguno, puedo decir que es una película muy entretenida para aquellos que conocen y siguen ciegamente Dragon Ball, pero en definitiva no para quienes son nuevos en ese mundo.

Siempre se me ha hecho extraña la forma en la que se comunican los personajes en esta serie: la forma en la que hablan es una combinación curiosa entre la formalidad, la exageración y los insultos con clase; además de que todos los personajes se gritan unos a los otros. No sé si esto lo obviaba estando niño, pero ahora debo decir que es un poco molesto.

En el lado bueno, la película es poco predecible (derivado de la falta de coherencia en las acciones) y no recurre a las muletillas usuales en los relatos de Dragon Ball: no hay necesidad de terminar al villano con una unión terrícola de Henki-Damma, no muere Krillin, no existe la comedia de los pequeños Gotens y Trunks, no se recurre a Mr. Satán como desahogo cómico e incluso se hace un cross-over entre dos diferentes mangas (ve a verla y verás cuál).

Entonces, ¿qué pasa en La Resurrección de Freezer si nada de esto sucede? Bueno, esa es la pregunta que sigo haciéndome y pues llega un punto en el que te das cuenta que es mejor dejar de intentar encontrarle una lógica a la cinta y mejor relajarte y sentirte de diez años nuevamente. Es claro que todo esto es resultado de la ausencia de Akira Toriyama en el proceso de creación y formación del fondo de la historia, porque la Resurrección de Freezer es eso: pura forma (pero buena forma) y muy poco fondo.

Lo curioso es que sí te deja un poco corto en muchas cosas, uno esperaría que el regreso del primer gran villano que enfrentaron en la saga fuera algo más desafiante; sin embargo, 30 ó 40 minutos en el film te das cuenta que Freezer, aún con su nuevo traje Louis Vuitton, no representa una gran amenaza ya en las últimas instancias, lo cual aumenta aún más esta sensación de absurdo de la cinta.

En definitiva, sí me alegro haberla visto, mi niño interno sigue feliz por ver a Son Gokú de nuevo en combate, pero mi cinéfilo externo sigue confundido, descifrando de qué iba el film.

La animación es clásica, pero buena, con secuencias dinámicas (cuando lo son), entretenidas y coloridas, pero pues la forma es lo único en lo que cubre las expectativas... bueno, eso es una falacia, porque realmente pocas personas son tan ingenuas para tener expectativas de esta película.

Ficha Técnica:
Dragon Ball Z: La Resurrección de Freezer (2015)
Dir: Tadayoshi Yamamuro
De: Akira Toriyama (autor)
Toei Company / 20th Century Fox Home Entretainment


sábado, 13 de junio de 2015

Jurassic World

Una de las cintas que sabes que terminarás viendo invariablemente. Jurassic World es una película de la que no tenía expectativas, lo cual fue positivo. Vi las películas de Jurassic Park, pero nunca he sido gran fan de las cintas, George Lucas o Spielberg en general; no porque sean productos malos, sino porque no son mi tipo de productos.

Sin embargo, Jurassic World fue una gran sorpresa para mí.

Con un público muy complicado, Jurassic World debía enfrentar las críticas difíciles de los fans de la serie original y las exigencias del sinfín de devotos a George Lucas y debo decir que entregó de forma espectacular (si bien era un poco predecible). Lo curioso fue que esta excelencia cinematográfica la encontré en donde menos esperaba.

Pese a los efectos, las secuencias de acción y el arte visual, Jurassic World muestra una calidad narrativa excelente, indicio de un trabajo muy bien planeado desde el papel. Si bien el patrón es el usual, la eficacia en la progresión narrativa mantiene un interés constante en la audiencia, la cual no está impresionada sólo por los dinosaurios, sino por cada acción y decisión en la cinta.

Los personajes son los estereotipos usuales en este tipo de cintas, pero funcionan de la manera adecuada. Finalmente, estas constantes son bloques básicos para construir la historia, el logro está en desarrollarlos de forma efectiva. En este caso, los personajes se desarrolan de manera predecible, pero correcta. Sabes quién es quién y las acciones que va a tomar, por lo que la inmersión a la trama es más inmediata. Aún así, el trabajo de guión se nota en los esfuerzos dedicados a que las acciones y decisiones de estos personajes (ligeramente mayores a lo unidimensional) estén fundamentadas en circunstancias innatas del texto planteado.

Jurassic World logra mi sorpresa gracias a un trabajo simbólico maravilloso; una resemantisación total del discurso original, no trabajando en contra de los otros films, sino alimentándose de ellos:

- Primero: el uso de los eufemismos. El trabajo semiótico comienza con un discurso que toma la imágen antagónica original, para crear una nueva simbología heróica. Los velociraptors son el ejemplo más tangible de esto. Si bien su ambiguedad animal ayuda a darle más sabor a la acción, el utilizar uno de los principales monstruos en las versiones originales, para unirlos a la fila de los héroes martirizados, es sublime. Destruír los miedos originales para crear nuevos aliados aspiracionales, ahora los velociraptors no son un epítome del temor, sino que son mártires de guerra cuyo papel es fundamental para un desenlace positivo y la coronación del ser humano que domina la bestia, no por la fuerza, sino por la empatía.

- Segundo: la construcción narrativa del rey contra el rey. La creación bien lograda de un nuevo monstruo, haciéndo hincapié en su supuesta superioridad sobre las demás criaturas es la palestra perfecta para la construcción heróica de la batalla final. Tomar la imagen inmortal del T-Rex, enfrentarla a sí misma y reivindicar su posición como el rey de estas criaturas (con una nueva dimensión heróica) es posiblemente uno de los mejores logros narrativos y comerciales de la cinta: simplemente esas secuencias finales pueden pagar entera la película con productos aledaños.

- Tercero: la humanización del monstruo y el hombre contra la tierra. Moralmente, la cinta tiene un discurso que muchos tocan pero que pocos logran sin caer en el estigma del adoctrinamiento hacia la audiencia. Las consecuencias con las que se topa el humano en su afán por dominar la naturaleza es un tema gastado, pero que aquí se introduce de forma "discreta". En contraposición con ello, la humanización de la bestia abre un nuevo panorama en este tipo de ciencia ficción. Lo mejor es que esto no es drástico o constante, sino paulatino. La humanización del monstruo se va dando de forma gradual, culminando en su transmutación de una bestia a un "aliado" de los humanos.

La película está repleta de guiños a las otras cintas, los cuales son un regalo para los seguidores y aportan una cierta justificación discursiva para el desarrollo adecuado de la narración. Si bien para mí la premisa siempre ha sido un irracional total (¿quién realmente cree que un parque de atracciones com dinosaurios es una buena idea?), Jurassic World no intenta convencer de la validez moral de las circunstancias, sino presentar el panorama esencialmente caótico y en un armónico temporal.

¿Cuál podría ser el punto débil? Para mí la construcción y desarrollo de los personajes de los sobrinos. Al igual que los otros personajes, tienen su gran dosis de cliché, pero no terminan de ascender a las demandas de la historia (un problema que no es del intérprete, sino del papel). Personajes inverosímiles con curvas emocionales atropelladas y poco creíbles, para mí funcionan sólo como motivación para los héroes, mas no como entes partícipes con acciones significativas. Son objetos de deseo presentados como personajes.

Para mí es un sólido 9, especialmente para este tipo de cintas. Jurassic World demuestra que no se necesitan películas con discurso profundo y complejo para poder tener un trabajo de excelencia desde la concepción a la ejecución maestra. Para mí esta es si duda la película a ver este verano y quedamos todos en espera de la segunda parte (el escape del doctor en helicóptero con los embriones modificados... ¿Alguien dígame que no les suena a posible secuela?).

PD: ver a la heroína sobrevivir a un apocalipsis jurásico en semejantes tacones... Me quito el sombrero.



Ficha técnica:
Jurassic World (2015)
Dir: Colin Trevorrow
De Steven Spielberg, Colin Trevorrow, Derek Connolly y Amanda Silver
Universal Pictures

miércoles, 10 de junio de 2015

Gentlemen Prefer Blondes

Una de las cintas más representativas de la carrera de Marilyn Monroe. "Los Caballeros Las Prefieren Rubias" marcó un hiato importante en la historia de Monroe y fue la cinta que le dio su fama como "dumb blonde".

Inspirada en el musical del mismo nombre, la cinta requería una capacidad artística completa para la interpretación de los personajes principales ya que debían cantar y bailar dentro de la cinta. Si bien se cuenta que fue un gran reto para Monroe, el resultado fue aclamado por las críticas.

La película tiene una sutileza en la comedia que permite una ejecución ideal de esta, sin pasar al extremo de la farsa, aún cuando la mayoría de sus personajes son (desde el papel) construcciones arquetípicas muy simples. Considerada una de las mejores películas de la época, Gentlemen Prefer Them Blondes logró multiplicar ampliamente sus ganancias y muchos se lo adjudican al equipo Monroe/Russell.



La química actoral que hay entre Marilyn Monroe y Jane Russell es sublime, realmente tienen un entendimiento fraternal dentro de la pantalla, lo cuál (añadido al carisma de los personajes) permite crear un vínculo emocional con la audiencia. Es gracias a este aprecio que se le toma a los personajes, que la audiencia acepta sin miramientos los rasgos estereotípicos de los personajes.



Marilyn es posiblemente una de las mejores encarnaciones de Lorelei Lee y sin duda es el referente obligados para este personaje (a pesar de que Carol Channing fue quien le dio vida en Broadway). La combinación entre el sex appeal natural en Monroe y una destreza ingenua para la comedia hacen que su Lorelei sea el centro de atención absoluto durante toda la cinta. Si bien Monroe recae en sus elementos comunes: la voz, el matiz, el lenguaje corporal, ofrece una interpretación que no se desgasta.



Jane Russell, por su parte, como una experimentada actriz de Hollywood, logra mantener el ritmo y el avance constante de la trama, sin ser un obstáculo para la interpretación de Monroe. El personaje de Russell, Dorothy Shaw, era dramáticamente menor en las primeras versiones de esta historia. Sería con la adaptación de Howard Hawks que que se le daría una importancia mayor, números musicales más importantes y mayor tiempo en pantalla (en parte por la presencia de Russell en la cinta). A Russell se ve que no le falta experiencia ni colmillo para este tipo de cintas y si bien Monroe es capaz de salir al ruedo, es Russell quien mantiene la cohesión de la historia a flote.



Usando una narrativa muy clásica y el lenguaje audiovisual típico de la época, Howard Hawks logra exaltar las peculiaridades del relato sin caer en lo que fácilmente pudo ser un discurso misógino y sexista. Si bien hay situaciones que harían enfurecer a cualquier feminista de esta última década, si situaciones temporales innatas de la época, no un discurso profeso del director en la cinta.

La cinta obtiene su verdadero valor por su penetración en la cultura pop. Más allá de la ejecución en sí, lo verdaderamente valioso es su facilidad de apropiación por el público y su vigencia aún hoy en día, como referente al cine clásico, a los musicales de Hollywood y a Marilyn Monroe. Según la clasificación de Rotten Tomatoes, la cinta tiene una aceptación del 97% y parodias existen en muchos medios y de muchas formas.



Este cine deja atrás en entretenimiento momentáneo casi hedonista y trasciende las barreras de lo efímero. Esto es algo a lo que todo cineasta debería aspirar, no a la fama del momento, sino a crear iconos que se vuelvan lenguaje y textos que se vuelvan discursos. Una vez que has trascendido las barreras culturales del tiempo, puede tener la satisfacción de haber logrado una obra maestra.

Gentlemen Prefer Blondes sobrevivió a los escándalos con Monroe, al uso descarado de estereotipos, a la sombra de un musical exitoso y hasta perder si número título; sin embargo, según las palabras de Rainer Werner Fassbinder: "una de las mejores diez películas de la historia"

Ficha Técnica
Gentlemen Prefer Blondes (1953)
Dir: Howard Hawks
De: Charles Lederer
20th Century Fox  

martes, 2 de junio de 2015

The Seven Year Itch

O “La Comezón del Séptimo Año” una de las más famosas películas de Marilyn Monroe. En motivo de su mes de cumpleaños (Junio), he decidido dedicar mis próximas entradas al legado de esta actriz icónica del cine estadounidense.

La película es una versión cinematográfica de la obra homónima de George Axelrod y estuvo coprotagonizada por Tom Ewell, quien repetiría el mismo personaje que él mismo originaría en Broadway.

Antes de entrar en detalles de la película, es importante hacer referencia a la influencia cultural de esta, ya que es “The Seven Year Itch” el film que originó la imagen más popular de Marilyn Monroe: el vestido blanco que se levanta con el paso del subterráneo.



La cinta es una forma de comedia ligera, pero inteligente que recurre a una forma de humor cuasi-sexual, sin caer en la vulgaridad explícita. El sexo y la atracción fatal son las premisas básicas de la cinta (y del verdadero término psicológico), exaltando principalmente la rutinaria vida marital en contra de la emoción de la aventura sexual. Posiblemente sea esta la razón por la cual, dentro de su cualidad de símbolo sexual, este es uno de los personajes más importantes de la carrera de Monroe.

A nivel narrativo, la historia tiene una ejecución excelente. El ritmo al que avanza la historia es el adecuado para no ser demasiado rápida, ni muy aburrida, algo que fácilmente puede pasar con un texto que mayormente presenta interacción entre sólo dos personajes. Como la mayoría de los textos concebidos para una dimensión teatral en su esencia básica, tiene ciertos declives energéticos cada cierto tercio de la historia (lo que serían los tres actos clásicos de la dramaturgia). Sin embargo, estos momentos no entorpecen la dinámica en la escena, sino que crean breves paréntesis para la audiencia, evitando que la cinta resulte exagerada.

Las actuaciones merecen un espacio especial, pero no necesitan ninguna introducción. Ewell moldea a la perfección el personaje de Richard  Sherman: un hombre promedio de mediana edad, padre de familia, con vicios propios y una moralidad un poco frágil... quizá porque el mismo Ewell no estaba tan lejos de su personaje. Primeramente, el perfil es ideal, el poco atractivo físico de Ewell (aún en los años 50) a la par de su aire torpe, establecen la antítesis perfecta de la imagen que Sherman quiere crearse de sí mismo: un cazanova con magnetismo animal y, a la vez, contrasta con el sex-appeal exuberante que ejecuta Monroe; diseñando un juego dramático en el cual el mismo público reconoce que ella está fuera de su alcance (bajo cualquier situación), pero sus intentos vanos son la fuente de la comedia.



La capacidad de pautas y ritmo tanto en la comedia como en el desarrollo del personaje es la cualidad más sobresaliente de Ewell, algo en lo que incluso es superior a Monroe. Él es quien lleva la batuta del desarrollo dramático al clímax y marca la pauta una conclusión exitosa.

Por su parte, Marilyn tiene una magia personal que es difícil de explicar. Tal vez sea talento innato, tal vez un savoir-faire discreto, pero su manejo de la cámara y de la mirada del expectador es algo único. Si bien de forma histriónica, Monroe no desdobla tanto como lo hace Ewell, ella sola puede comandar la atención de la audiencia y colocarla en dónde sea más necesario: en ella, en Ewell, en la tensión dramática o la comedia.




La sensualidad con la que Monroe interpreta a la chica es, y sabemos que no hace falta hablar al respecto de la sensualidad Monroe, una delicia. Incluso con todo su manejo de la sexualidad escénica, Marilyn marca las pautas adecuadas para dosificar esa sensualidad, según vaya siendo natural en el personaje, nunca quedando corta, nunca llegando más allá de lo necesario.

Marilyn construyó una carrera completa con base en ese mismo personaje: “the dumb blonde” y si bien la chica es una manifestación más de la fórmula Monroe, son los pequeños matices del personaje los que evitan el tedio de la interpretación.




Es una verdadera lástima que en su momento, el escándalo mediático y la censura cinematográfica no permitieran que el film mostrara la escena del subterráneo en toda su gloria, pues esto hubiera llevado a la cinta a un nuevo nivel de popularidad. Por ello, si bien esta es la secuencia más famosa de la cinta, es la secuencia del primer encuentro la que tiene la mejor ejecución. La dinámica entre Sherman y la chica mientras se están conociendo, su ligera tensión al piano y la convivencia con papas fritas y champaña son momentos “flawless” en la cinta, en que todos los elementos de producción, ritmo e interpretación se conglomeran para crear un producto sin errores. El resto de la cinta tiene una excelente ejecución, es cierto, pero ya no alcanza nuevamente el nivel de perfección que logró esta secuencia temprana.




Con su calidad de crossover entre el teatro y el cine, las viñetas divertidas de la imaginación de Sherman y una clara y ventajosa alevosía a la misma Marilyn Monroe en el texto, The Seven Year Itch es sin duda una de las más grandes comedias del cine americano (la AFI la clasificó como la #51 de 100 en el año 2000) y una adición a la cultura popular que es casi una referencia obligada cuando se habla del cine, la comedia, la era de Hollywood o Marilyn Monroe. Esta está definitivamente en mi lista de películas favoritas con un gran 10 de Palomitas Jumbo y son de las pocas cintas que existen que puedo ver sin que se desgaste mi entusiasmo.

Ficha técnica:
The Seven Year Itch (1955)
De Billy Wilder
Guión: George Axelrod (original), Billy Wilder (screenplay)
20th Century Fox